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Resumen

Las grandes empresas invierten cada vez más en IA, pero la mayoría aún no cuenta con la infraestructura necesaria para usarla a gran escala. El índice de madurez de la IA en la experiencia del cliente de Adobe mide la posición de tu organización en dos dimensiones: la orquestación de la experiencia del cliente (CXO) y el control a nivel empresarial. Los resultados se basan en 501 evaluaciones corporativas y 6 885 respuestas.

La inversión en IA es mayor que la madurez de la CX

Las empresas están pasando de la experimentación con IA a la ejecución real, pero los resultados en la experiencia del cliente no avanzan al mismo ritmo. Solo el 12 % de las organizaciones cuenta con recorridos del cliente completamente orquestados por IA, y apenas el 9 % dispone de personalización en tiempo real en la producción, a pesar del crecimiento sostenido de la inversión. La brecha no está en la ambición ni en la capacidad: está en la capacidad de implementación. La IA se implementa en casos de uso aislados en lugar de emplearla como un sistema unificado de la experiencia del cliente que integra contenido, datos, recorridos y gobernanza.

En muchas empresas, la ejecución y el control no operan de manera coordinada

El 21 % de las empresas tiene prioridades e iniciativas de IA responsable completamente desarrolladas.
El 21 % de las empresas tiene prioridades e iniciativas de IA responsable completamente desarrolladas.
1 de cada 3 equipos acuerda cómo implementar la IA en toda su organización
Uno de cada tres equipos acuerda cómo implementar la IA en toda su organización.
1 de cada 5 organizaciones cuenta con socios de riesgo y cumplimiento preparados para aprobar el uso de IA con agilidad.
Una de cada cinco organizaciones cuenta con socios de riesgo y cumplimiento preparados para aprobar el uso de IA con agilidad.

Dos dimensiones determinan la preparación de la IA en CX

La madurez de la IA es la capacidad de ampliar las experiencias del cliente con control. El índice de madurez de la IA para CX mide esa capacidad en dos dimensiones:

Ejecución de la CXO. El eje horizontal mide la eficacia con la que se gestionan las experiencias del cliente a través de contenido, recorridos y visibilidad de marca, con velocidad, a gran escala y de forma sistemática.

Control a nivel empresarial. El eje vertical mide la confianza con la que se implementa la IA, contando con los controles necesarios para ampliar su uso de forma segura, es decir, con privacidad, gobernanza, integridad de marca y responsabilidad en la toma de decisiones.

Gráfico de cuadrantes con el control a nivel empresarial en el eje vertical, de deficiente en la parte inferior a excelente en la superior, y la ejecución de la CXO en el eje horizontal, de deficiente a la izquierda a excelente a la derecha. Cuadrante superior izquierdo, ejecución de CXO deficiente y control a nivel empresarial excelente: limitado. Cuentas con gobernanza para ampliar el uso de la IA de forma segura, pero te faltan las herramientas para ofrecer experiencias omnicanal. Cuadrante superior derecho, ejecución de CXO excelente y control a nivel empresarial excelente: orquestado. Las experiencias están conectadas, controladas y optimizadas constantemente, con una IA que orquesta experiencias a través de canales a nivel individual de cada cliente. Cuadrante inferior izquierdo, ejecución de CXO deficiente y control a nivel empresarial deficiente: desconectado. El contenido, los datos y los recorridos operan en silos, por lo que no existe una forma coherente de usar la IA para mejorar la experiencia del cliente. Cuadrante inferior derecho, ejecución de CXO excelente y control a nivel empresarial deficiente: desequilibrado. La ejecución se amplía rápidamente, pero sin la gobernanza ni los controles necesarios para mantener la seguridad.

Más de dos tercios de las empresas (68,3 %) quedaron en la categoría “desconectado”, lo que lo convierte en el estado más frecuente del diagnóstico.

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Respuestas de más de 500 líderes empresariales

Tu empresa no es la única que se enfrenta a los desafíos de implementación de la IA. El índice de madurez de la IA en la experiencia del cliente de Adobe se basa en 501 evaluaciones empresariales completadas y 6 885 respuestas distribuidas en doce preguntas. Estas son las cifras de esas empresas:

Gráfico de cuadrantes con el control a nivel empresarial en el eje vertical, de deficiente en la parte inferior a excelente en la superior, y la ejecución de la CXO en el eje horizontal, de deficiente a la izquierda a excelente a la derecha. En sentido horario desde la parte superior izquierda: el 9,8 % de las empresas están limitadas, el 15,3 % están orquestadas, el 6,6 % están desequilibradas y el 68,3 % están desconectadas.

Está claro que el estado “desconectado” es la norma, no la excepción. Además, quienes respondieron en esta categoría mostraron mayor propensión a solicitar un seguimiento detallado (73,3 %), lo que indica que las empresas con menor madurez son las que buscan con más ahínco un camino a seguir.

Conclusiones extraídas a partir de los datos

IA operativa pero aún no sistémica

Si bien el 58 % de las empresas indica que la madurez de su IA está en una etapa intermedia, solo entre el 11 % y el 15 % opera con modelos de ejecución nativos de IA. La mayoría de las empresas incorporó la IA a los flujos de trabajo existentes, pero pocas rediseñaron sus sistemas operativos en torno a ella.

La orquestación de la CX va por detrás de la inversión en IA

Solo el 12 % dispone de recorridos de cliente completamente orquestados e impulsados por IA, y apenas el 9 % cuenta con personalización en tiempo real con IA en la producción. Las empresas están ampliando el uso de la IA más rápido que su madurez en la experiencia del cliente.

Marcos de gobernanza, no sistemas de gobernanza

La mayoría de quienes respondieron (entre el 59 % y el 67 %) señala que las políticas y los flujos de trabajo de gobernanza existen, pero solo están parcialmente integrados en las operaciones. La conciencia sobre lo que implica una buena gobernanza supera la capacidad real de ejecutarla.

La dependencia humana sigue estructuralmente arraigada

Solo el 11 % cuenta con sistemas de gobernanza y aprobación completamente automatizados. La mayor parte del trabajo sigue siendo manual: alguien revisa, alguien aprueba, caso por caso.

Demanda de modelos de madurez claros

Pocos encuestados seleccionaron estados de madurez avanzada, aunque se observa un afán por entender en qué consiste esa madurez. Lo que falta es un modelo claro que demuestre cómo funciona realmente una ejecución consolidada de la IA a gran escala.

Patrones de respuesta en las doce preguntas, agrupados por dimensión, con la respuesta más frecuente en cada caso:

Ejecución de la CXO

1. Prueba y optimización de la CX: ocasionalmente (35 %)

2. Capacidad de producción de contenido: en crecimiento, con algunas mejoras de eficiencia (41,7 %)

3. Plazos de comercialización: 1-3 semanas (47,4 %)

4. Orquestación del recorrido: coordinada en algunos canales (40,7 %)

5. Personalización en tiempo real: limitada, solo actualizaciones periódicas (39,8 %)

6. Presencia de la marca en las búsquedas con IA: limitada, análisis fragmentados (40,3 %)


Control a escala empresarial

7. Gobernanza y aprobaciones: parcialmente optimizadas (37,2 %)

8. Políticas de datos para la IA: definidas, pero con aplicación desigual (34,1 %)

9. Roles y responsabilidades: ad hoc e informales (31 %)

10. Trazabilidad de decisiones: parcialmente documentada (47,7 %)

11. Integridad de la marca a gran escala: moderada, con aplicación desigual (41,7 %)

12. Responsabilidad en los flujos de trabajo: parcialmente definida, varía según el equipo (41,3 %)

En todas estas preguntas se llega a la misma conclusión: las empresas necesitan un modelo operativo más claro para ampliar el uso de la IA en la experiencia del cliente, no simplemente más funciones de IA. La forma que toma ese modelo depende del punto de partida de cada empresa.

Averigua dónde estás y piensa el próximo paso

  1. Desconectado
  2. Desequilibrado
  3. Limitado
  4. Orquestado
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ai
Gráfico de cuadrantes que muestra el estado desconectado en la parte inferior izquierda

Desconectado (ejecución deficiente, control deficiente)

Diagnóstico: se producen contenidos y se lanzan experiencias, pero sin un sistema repetible que los conecte. La IA existe, aunque solo en iniciativas aisladas.
Puntos de ruptura: no hay un modelo de gobernanza compartido entre equipos. La gestión de riesgos y cumplimiento es reactiva, sin integrarse en la toma de decisiones. La responsabilidad sobre contenidos, datos y recorridos no está clara.
Por qué importa: sin un sistema repetible ni una responsabilidad compartida entre equipos, los datos que aporta la IA nunca se traducen en experiencias ampliables y estandarizadas. Cada caso de uso parte desde cero.
Próximo paso: reúne a los equipos de marketing, tecnología y riesgos para definir quién es responsable de qué antes de agregar más casos de uso de IA a un sistema que nadie está gestionando.

Gráfico de cuadrantes que muestra el estado desequilibrado en la parte inferior derecha

Desequilibrado (ejecución excelente, control deficiente)

Diagnóstico: se ha conseguido avanzar en contenidos, recorridos y personalización, pero el sistema no cuenta con la gobernanza suficiente para poder ampliarlo de manera uniforme.
Puntos de ruptura: la gobernanza no está integrada en los flujos de trabajo, por lo que no existe un proceso sistemático para validar lo que se publica.
Por qué importa: crecer rápido sin estándares compartidos incrementa los riesgo para la marca y el cumplimiento normativo a medida que se amplía el uso.
Próximo paso: integra la gobernanza directamente en los flujos de trabajo de contenidos y en los recorridos. Plantea la gestión de riesgos como un elemento del diseño, no como una capa de aprobación al final del proceso.

Gráfico de cuadrantes que muestra el estado limitado en la parte superior izquierda

Limitado (ejecución deficiente, control excelente)

Diagnóstico: el nivel de gobernanza, políticas y control es alto, y es posible que ya haya procesos de IA en marcha. Sin embargo, el modelo operativo actual no permite que esos procesos se puedan ampliar.
Puntos de ruptura: las herramientas de IA están ahí, pero no se pueden traducir en flujos de trabajo operativos y ampliables.
Por qué importa: las experiencias están bajo control, pero no se producen ni se orquestan suficientes para ser competitivos.
Próximo paso: sustituye las aprobaciones manuales con automatización basada en políticas para que los equipos puedan avanzar más rápido dentro de los límites que ya están establecidos.

Gráfico de cuadrantes que muestra el estado orquestado en la parte superior derecha

Orquestado (ejecución excelente, control excelente)

Diagnóstico: las experiencias del cliente se orquestan como un sistema conectado y adaptable, donde cada experiencia se construye sobre la anterior.
Puntos de ruptura: menos de una de cada seis empresas llegan a este estado. El desafío no es desarrollar las funciones, sino mantenerlas en funcionamiento a medida que crece la complejidad.
Por qué importa: la orquestación se consolida como ventaja competitiva solo cuando la definición de responsabilidades se mantiene al ritmo del crecimiento.
Próximo paso: sigue optimizando los contenidos, recorridos y canales, y añade flujos de trabajo conversacionales e híbridos entre personas e IA, sin perder de vista la coordinación entre marketing, tecnología y riesgos.

Preguntas frecuentes sobre la madurez de la IA

¿Qué significa tener una IA desconectada en la experiencia del cliente?
Una IA desconectada implica que los contenidos, los datos y los recorridos funcionan de manera aislada, sin una base compartida sobre la que la IA pueda desarrollarse. Es el estado más frecuente en el índice de madurez de la IA para CX: el 68,3 % de las empresas encuestadas se ubicaron en el “estado desconectado”. Esto ocurre cuando la IA se aplica en iniciativas aisladas en lugar de implementarse en un sistema unificado que permita su ampliación.
¿Cómo se puede mejorar la gobernanza de la IA en marketing?
Transforma la gobernanza: pasa de un marco conceptual a un sistema operativo. Integra los límites directamente en los flujos de trabajo de contenidos y recorridos, en lugar de agregar capas de aprobación al final. Eso implica establecer una responsabilidad compartida entre marketing, tecnología y riesgos, y reemplazar las revisiones manuales con automatización basada en políticas siempre que sea posible.
¿Qué es la orquestación de la experiencia del cliente?
La orquestación de la experiencia del cliente, o CXO, mide la efectividad con la que una empresa gestiona experiencias en los contenidos, los recorridos y la visibilidad de la marca, con rapidez, a gran escala y de forma repetible. Es una de las dos dimensiones que evalúa el índice de madurez de la IA para CX, junto con el control a nivel empresarial.
¿Cuánto tiempo se tarda en alcanzar la madurez de la IA “orquestada”?
No existe un plazo fijo: todo depende del punto de partida y de los déficits de ejecución o control que frenan el avance. Las empresas que parten de un estado “limitado” o “desequilibrado” suelen tener déficits más pequeños por solventar que aquellas que parten de un estado “desconectado”, ya que habían avanzado previamente en al menos uno de los ejes.

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