Llevar a cabo un análisis de los cinco porqués implica mucho más que repetir preguntas de forma mecánica. A continuación, se describen los pasos a seguir.
1. Reúne un equipo de trabajo.
Para empezar, convoca a un grupo de profesionales familiarizados con el problema. Incluye personas de distintos departamentos que puedan tener incidencia en la situación. Cada integrante del equipo aportará una perspectiva diferente e ideas frescas que ayudarán a identificar mejor la causa raíz del problema.
2. Designa a una persona líder.
Para mantener al equipo motivado y en movimiento, designa a alguien que organice al grupo. Contar con una persona líder garantizará que el equipo avance en la estrategia de los cinco porqués y evalúe cada pregunta de manera adecuada.
Quien lidere el proceso debe enfocarse en su rol como facilitador o facilitadora. Todas las personas del equipo deben sentirse libres de expresar sus ideas sobre la situación y sus posibles causas.
3. Escribe el problema en una pizarra o en papel.
A continuación, el equipo debe redactar el enunciado del problema para asegurarse de que todos estén alineados. Tomar notas a medida que se avanza en los niveles de evaluación ayudará a mantener las ideas ordenadas. Además, facilitará que el grupo implemente correctamente los cambios necesarios para evitar que el problema vuelva a ocurrir.
4. Formula el primer "¿por qué?"
Ahora, el equipo debe formular la pregunta que quiere resolver y responder al primer "¿por qué?". Por ejemplo, si se quiere saber por qué una actualización de software se retrasó, se planteará una pregunta como: "¿Por qué esta actualización de software no se completó en el plazo previsto?". A continuación, el equipo deberá hacer una lluvia de ideas para responder a esa pregunta y registrar sus notas.
5. Pregunta "¿por qué?" cuatro veces más.
Tras esta primera pregunta, el equipo debe formular cuatro rondas más de "¿por qué?". Una vez respondida la primera, es necesario preguntar por qué ocurrió ese evento.
6. Determina la causa raíz del problema.
Una vez que el equipo haya recorrido las cinco etapas del "¿por qué?", debe identificar cuál considera que es la causa raíz del problema. Analiza la respuesta final obtenida en este proceso y úsala como punto de partida para identificar la relación causa-efecto que originó el problema inicial. A partir de ahí, el grupo puede comenzar a generar ideas para resolverlo.
7. Asigna responsabilidades para las soluciones.
Con información clara sobre la causa raíz del problema y la secuencia de eventos que se produjeron, el equipo debe comenzar a definir soluciones concretas. Asigna responsabilidades a distintos integrantes para evitar que el problema se repita. Registra las acciones correctivas asignadas a cada persona y sus funciones para mejorar el funcionamiento de la empresa.
8. Comparte los resultados del análisis.
Por último, el equipo debe compartir con el departamento o la empresa en general los resultados del análisis. Describe las respuestas encontradas, la causa raíz identificada y las soluciones planteadas. A medida que el proceso avanza, monitorea el progreso y la mejora continua, y comprueba si la solución logra resolver la cadena de eventos que originó el obstáculo inicial.
Claves para un análisis eficaz de los 5 por qués
La técnica de los cinco por qués, aunque de apariencia sencilla, requiere una aplicación reflexiva para obtener resultados precisos y aplicables. A continuación, presentamos cómo aprovecharla al máximo.
- El “cinco” es una guía, no una regla: El número “cinco” en los “cinco por qués” es un punto de referencia, no un requisito absoluto. En algunos casos, puede ser necesario preguntar “¿por qué?” más de cinco veces para llegar a la causa raíz, especialmente en problemas complejos. Del mismo modo, es posible llegar a la causa raíz antes de las cinco iteraciones, sobre todo en problemas más simples. Lo fundamental es continuar con las preguntas hasta que las nuevas consultas de “¿por qué?” no aporten datos adicionales.
- Basa las respuestas en hechos: Evita las especulaciones y los supuestos. Las respuestas deben fundamentarse en hechos y evidencias observables, no en opiniones ni hipótesis. Esto evita que los cinco por qués se conviertan en un ejercicio puramente deductivo, que puede llevar a conclusiones inexactas. Al centrarse en relatos objetivos de lo ocurrido, los equipos pueden identificar la causa raíz con mayor fiabilidad.
- Explora múltiples líneas de análisis: Un mismo problema puede tener varios factores contribuyentes. Los cinco por qués permiten realizar investigaciones paralelas, siguiendo distintas líneas de análisis de forma simultánea. Este enfoque garantiza un análisis más exhaustivo, ya que abarca el espectro completo de factores contribuyentes y conduce a soluciones más sólidas.
- Identifica causas, no culpables: Los cinco por qués se centran en identificar la causa raíz de un problema, sin señalar responsables. Aunque las acciones individuales o los fallos de alguna persona contribuyeron al problema, el objetivo es comprender los problemas sistémicos subyacentes que permitieron que ocurrieran esos fallos. Este enfoque fomenta una cultura de mejora continua. Al analizar el “por qué” de lo sucedido, en lugar del “quién” responsable, los cinco por qués favorecen una resolución de problemas más efectiva y previenen que se repitan situaciones similares.