El modelo de STP no tiene una única forma de aplicarse. Según los objetivos y la madurez del mercado, es posible elegir uno de estos enfoques estratégicos:
Marketing vertical: Consiste en dirigirse a varios segmentos diferenciados dentro de una industria específica. Los productos o servicios se posicionan para responder a distintas necesidades dentro de ese sector (p. ej., software diseñado específicamente para médicos, personal de enfermería y administradores de hospitales).
Marketing horizontal: En lugar de profundizar en una sola industria, este enfoque apunta a una necesidad específica en múltiples sectores. Es habitual en las empresas de SaaS (p. ej., software de contabilidad utilizado por panaderías, firmas tecnológicas y talleres mecánicos por igual).
Extensiones de línea de productos: Esta estrategia utiliza la segmentación para identificar brechas en la oferta actual. Al lanzar nuevos productos personalizados para segmentos no atendidos, es posible ampliar el alcance sin afectar la base de clientes principal.
Marketing concentrado (de nicho): En lugar de intentar llegar a todos, este enfoque concentra todos los recursos en un único segmento bien definido. El objetivo es convertirse en la referencia principal para ese grupo específico, resolviendo sus puntos críticos con la mayor profundidad posible.
Ejemplos reales del STP en acción
1. Pepsi-Cola: la apuesta por los “indecisos”.
Durante las “Cola Wars” de los años 80, Pepsi utilizó la segmentación para atacar estratégicamente la cuota de mercado de Coca-Cola. Para ello, identificó tres segmentos bien diferenciados:
- Consumidores fieles a Coca-Cola.
- Consumidores fieles a Pepsi.
- Indecisos (consumidores que compraban ambas marcas).
Pepsi comprendió que intentar captar a los consumidores leales era una batalla perdida. En su lugar, concentró sus esfuerzos de marketing en el tercer segmento: los indecisos de mente abierta. Al posicionarse como “Choice of a New Generation”, logró conquistar ese voto decisivo. Cuando Coca-Cola tropezó con el lanzamiento de “New Coke” en 1985, el posicionamiento que Pepsi ya había consolidado con este segmento le permitió registrar un aumento de ventas del 14 %.
2. Apple: el arte de la segmentación psicográfica.
Apple es el ejemplo por excelencia de cómo evitar la segmentación genérica. En lugar de basarse en simples datos demográficos, apunta a un perfil psicográfico específico: personas que valoran el diseño, la innovación y el estatus.
Al posicionarse como una marca de estilo de vida premium y no solo como fabricante de hardware, Apple creó un ecosistema de exclusividad. Esto le permite fijar precios superiores (segmentación) porque su público abraza la idea de creatividad y rendimiento (posicionamiento).
3. McDonald’s: el poder de la segmentación geográfica.
Aunque McDonald’s es un gigante global, su éxito radica en actuar de forma local. La segmentación geográfica es clave para adaptar su menú a los gustos de cada región.
Si bien mantienen una identidad central como opción accesible y familiar (posicionamiento), la oferta de productos varía según la ubicación. En Canadá se puede encontrar poutine en el menú; en India, el McSpicy Paneer; y en Japón, la Teriyaki Burger. Esta estrategia les permite conservar la coherencia de marca global sin perder relevancia ante la cultura culinaria de cada mercado objetivo.